• Autora: Carme Pujol – Formadora Especialista en Comunicación CNV, Coach y Licenciada en Derecho.
  • Categoría: Comunicación y Relaciones.
  • Palabras Clave: Comunicación, Crecimiento Personal, habilidades sociales Autoconocimiento, Infinity Universidad

“La comunicación es a la relación, como la respiración es a la vida” – Virginia Satir

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, ya que necesitamos de otras personas para vivir con bienestar. Este planteamiento nos impulsa a desarrollar habilidades sociales y emocionales que nos permitirán relacionarnos de una forma sana y construir relaciones de calidad. 

La comunicación es un elemento clave en el proceso de socialización de las personas, al tiempo que un proceso complicado y lleno de dificultades de diversa índole. Por eso, es fácil y habitual que surjan conflictos y malentendidos en nuestras relaciones.

Con las herramientas que nos ofrece la Comunicación NoViolenta, podremos aprender a comunicarnos de forma efectiva y afectiva y resolver todo tipo de conflicto sin violencia ni coacción. 

¿Qué es la Comunicación NoViolenta?

La  Comunicación NoViolenta (CNV) fue desarrollada a principios de los años 60 por el psicólogo Marshall Rosenberg.  Este modelo nos ofrece una forma de relacionarnos que permite a las personas vivir en armonía, estableciendo pautas para una comunicación basada en la sinceridad y en la empatía. 

¿A qué nos referimos cuándo hablamos de CNV?

A todos aquellos actos comunicativos que provocan en la otra persona la sensación de cuidado, respeto, consideración y comprensión, que es lo que realmente las personas deseamos recibir en cualquier conflicto o situación de la vida (en el trabajo, con los amigos, la pareja, los hijos, los vecinos, etc.) 

Por “comunicación violenta” se entiende todo aquel acto comunicativo que conlleva que nuestro interlocutor se aleje o se ponga a la defensiva, aunque no sea esa nuestra intención. Por ejemplo: juzgar, culpar, exigir, querer tener razón, premiar/castigar, comparar, amenazar, etiquetar, controlar, rechazar, no escuchar, imponer, mostrar indiferencia. 

Ante cualquiera de estas acciones, las personas a menudo generamos resistencia de forma consciente o inconsciente y solemos reaccionar de dos formas posibles: atacar o huir.

Rosenberg eligió al chacal y a la jirafa como metáforas de dos maneras distintas de comunicarnos: el lenguaje chacal representa la forma de pensar y de expresarse basada en los juicios y exigencias. El lenguaje jirafa es un lenguaje amable que utiliza la inteligencia emocional para tratar de conectarse con las personas.

“Cuando nuestra comunicación permite dar y recibir de una manera compasiva, la felicidad reemplaza a la violencia y al sufrimiento” – Rosenberg

Los 4 componentes del modelo de Comunicación NoViolenta: 

  1. Observación 

Las personas tenemos tendencia a observar los hechos y a emitir juicios de forma inmediata, ya sea verbalmente o con el lenguaje corporal (mirada, tono de voz, gestos, etc.).

La primera fase del modelo de CNV implica una observación “neutra” de los hechos, sin mezclarlos con opiniones ni interpretaciones. Cuando nuestras observaciones incluyen juicios, aumenta el riesgo de generar reactividad en el otro, que probablemente se pondrá a la defensiva y se cerrará a un posible diálogo. 

También puede suceder que se entre en el juego de “quién tiene razón y quién se equivoca”. La propuesta consiste en mantenernos fieles a los hechos, describiendo objetivamente lo que vemos y escuchamos, sin juzgar, calificar, comparar ni distorsionar en modo alguno lo ocurrido. 

Ejemplo: “Has llegado a las 9:30 h”, en lugar de “siempre llegas tarde”; “La ropa sucia está en el suelo”, en lugar de “todo está desordenado”.

Recursos útiles: 

  • Narrar los hechos como si los estuviera grabando una cámara de video
  • Evitar las generalizaciones: “Siempre mientes”, “Nunca me ayudas”, “Todo está desordenado”, “Nada te parece bien”, “Cada vez tengo que repetirte lo mismo”, etc. 

2. Sentimientos 

El siguiente paso del modelo de CNV nos invita a observar nuestros sentimientos. Cuando algo nos remueve, es fundamental averiguar cuáles son nuestros sentimientos 

También lo es no hacer responsables a los demás, ya que a menudo las personas situamos la causa de todo lo que sentimos “fuera”, en lo que el otro me ha dicho o me ha hecho. (“Me siento así porque tú”, “Tú me has hecho enfadar”).

Es muy útil recordar que la otra persona no tiene el poder de hacerte sentir lo que tú no quieres. Las emociones y sentimientos se originan por aquello que nosotros pensamos e interpretamos. El hecho en sí, aunque puede condicionar, es únicamente un estímulo, no la causa directa de nuestros sentimientos. 

Nuestros sentimientos proceden de nuestro interior

La CNV nos enseña que las emociones nos indican si nuestras necesidades están o no satisfechas. También nos dan información de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y de cómo nos vinculamos con los demás y con el mundo. 

Utilizando la metáfora del “cuadro de mandos de un coche”, las luces se encienden para avisarnos de que nos falta aceite o líquido de frenos o combustible. Quizás no nos venga bien en ese momento que se encienda pero, gracias a ello, podemos darnos cuenta de que algo no va bien y atenderlo. 

Las emociones serían como estas luces que nos informan de algo que es importante en nuestra vida: La tristeza te indica que estás viviendo algo como una pérdida. La ira te informa de que sientes que alguien o algo es un obstáculo para lo que quieres conseguir. El asco o la aversión te indica que debes apartarte de una situación o de algo que es insano para ti. El miedo te indica que intuyes un peligro y te empuja a protegerte o defenderte. La alegría busca repetir la situación placentera. La sorpresa promueve la apertura al aprendizaje. 

Desde la CNV sabemos que cuando sentimos emociones agradables es porque se están satisfaciendo nuestras necesidades y, por el contrario, cuando sentimos emociones desagradables se debe a que nuestras necesidades no están siendo satisfechas. Es conveniente que ampliemos nuestro vocabulario emocional ya que, a menudo, nos faltan palabras para expresar cómo nos sentimos.

Según este modelo, es importante aprender a diferenciar los auténticos sentimientos de los falsos sentimientos, que son en realidad juicios enmascarados Ejemplo: Si le digo a alguien: “Cuando no me saludas me siento ignorado”, no estaré expresando un auténtico sentimiento, sino que se trata de un falso sentimiento (juicio enmascarado) ya que, en realidad, lo que estoy haciendo es interpretar la acción de otra persona. Una cosa es lo que sentimos, y otra lo que pensamos respecto a la reacción o comportamiento de los demás hacia nosotros.

Expresarnos desde el juicio bloquea la comunicación y provoca que la otra persona se cierre y se aleje, dificultando así que se produzca un diálogo constructivo

Los falsos sentimientos siempre dependen de un factor externo, es decir, necesitan de alguien que los haga posibles. Por ejemplo: para sentirnos rechazados/ignorados/engañados, etc. necesitamos otra persona. Si estamos solos, no podemos sentirnos así. Si, en cambio, decimos: me siento frustrado, triste, estresado, alegre, etc., no necesariamente debe intervenir otra persona para que yo me sienta así. 

Recursos útiles:

Identificar y poner nombre a lo que estoy sintiendo: “Me siento…” .

Ampliar el vocabulario emocional.

Autoconocimiento. 

3. Necesidades

La tercera fase del modelo de CNV nos plantea detectar qué necesidades hay detrás de nuestros sentimientos. 

Si nuestras necesidades están siendo satisfechas, los sentimientos que experimentamos son placenteros (tranquilidad, alegría, equilibrio, descanso, etc.). Por el contrario, si lo que sentimos son sentimientos desagradables (ansiedad, tristeza, confusión, desorientación, preocupación, desesperanza, etc.), nuestro cuerpo nos está alertando de que debemos ocuparnos de alguna necesidad no cubierta. 

El concepto “necesidad” engloba tanto lo que es indispensable para vivir como lo que nos da seguridad y sentido, por eso hablamos de: 

• Las necesidades vitales (respirar, comer, beber, dormir, etc.). 

• Las necesidades de seguridad (tanto material como afectiva). 

• Las necesidades de desarrollo del ser humano (de contribución a la vida, de sentido, etc.).

Para llegar a concretar nuestras necesidades es necesario indagar qué hay más allá de la emoción. El autoconocimiento puede ser de gran ayuda.

“Todo lo que hacemos en la vida es para cubrir nuestras necesidades” – Marshall Rosenberg 

Es importante  que las personas adultas nos hagamos cargo individualmente de cubrir nuestras necesidades. Cuando yo mismo me tengo en consideración, puedo plantearme mis necesidades en una relación. Dicho de otro modo, si no nos cuidamos nosotros mismos y tenemos la expectativa de que el otro lo haga, ello puede conducirnos a aferrarnos a ilusiones que nunca se cumplen, por ejemplo, cuando esperamos que los demás actúen de cierto modo para cubrir nuestras necesidades. Si esto sucede, es probable que contactemos con un sentimiento de vulnerabilidad, que puede hacernos activar ciertas emociones como la rabia, la frustración, la tristeza, etc. 

Las necesidades según el modelo de CNV:

  • Son universales, todo el mundo tiene necesidades 
  • No dependen de una acción específica ni de una persona en concreto: “necesito…” en lugar de “necesito que tú…”
  • Las podemos cuidar nosotros mismos.
  • Hay muchas y diferentes formas de satisfacerlas (estrategias). Tomar conciencia de que una necesidad no está ligada necesariamente a una sola estrategia nos aportará libertad tanto a nosotros mismos como a las personas que nos rodean. 
  • Se expresan en positivo. Ejemplo: “Necesito silencio/calma/concentración” en lugar de “Necesito que calles”.

Es muy útil aprender a diferenciar las necesidades de las estrategias que utilizamos para satisfacerlas. Tomar conciencia de que una necesidad no está ligada necesariamente a una sola estrategia nos aportará libertad tanto a nosotros mismos como a las personas que nos rodean. 

Las necesidades nunca chocan entre sí, no son incompatibles, pero las estrategias para satisfacerlas sí pueden llegar a serlo. Por ejemplo: si yo quiero ir al cine y mi pareja quiere quedarse en casa, las estrategias pueden ser incompatibles, pero las necesidades que las motivan no lo son (quizás los dos tengamos las mismas necesidades, descanso o diversión por ejemplo).

Recursos útiles: 

Es importante reconocer cuáles son nuestras necesidades, así como las necesidades de las personas con las que interactuamos. Nos podemos guiar por la información que nos dan nuestros sentimientos. 

Conviene aprender a diferenciar las necesidades de las estrategias. Los conflictos suelen situarse a nivel de nuestras estrategias, no de nuestras necesidades, que son universales.

4.- Petición

Cuando expresamos algo que nos genera malestar, lo habitual es querer que el otro nos comprenda, pero a menudo no le damos información real sobre lo que nos sucede ni sobre lo que necesitamos, sino que hablamos de lo que el otro hace mal: “Es que tú eres”, “ Es que tú no has hecho…”. Además nos llegamos a enfadar con el otro porque creemos que “es evidente lo que quiero”, “tendría que entendernos” o “él o ella ya sabe a qué me refiero”.

El modelo de CNV nos dice que el momento de formular las peticiones es después de haber tomado conciencia de cómo nos sentimos y de haber identificado nuestras necesidades. 

Las peticiones deben reunir una serie de requisitos, para tratar de garantizar que lo que pedimos sea eficaz y bien recibido por parte de la otra persona:

  • Dirigida a alguien en particular. “María, ¿podrías ayudarme a poner la mesa?”. 
  • Concreta. Tendemos a formular peticiones de forma muy abstracta y con un lenguaje ambiguo y esto genera muchas confusiones. “¿Podrías reservar 15 minutos para que pueda dar mi opinión a la reunión?” en lugar de, “¿Podrías tenerme más en cuenta en las reuniones?”, “¿Podrías preguntarle a mi madre que le ha dicho el médico?” en lugar de, “¿Podrías ser más considerado con mi familia?”… 
  • Realizable. A menudo el contexto o el momento no permite o dificulta lo que estamos pidiendo y, por tanto, la petición no es realista. Es vital que tengamos en consideración las necesidades del otro. Ejemplo: “¿Es realista pedirle a un hijo adolescente que vaya a dormir a las 20:30 de la tarde?”.
  • Evaluable. “¿Puedes tener el informe listo mañana?” en lugar de, “¿Puedes trabajar más rápido?”, “¿Puedes dejar la ropa sucia en la lavadora?”, en lugar de, “¿Puedes ser más ordenado?”.
  • En positivo. Las peticiones formuladas en negativo es más probable que generen resistencias o no se entiendan. “Háblale con un tono más bajo a tu hermana”, en lugar de, “No grites a tu hermana”. 
  • Negociable. Acepto que el otro pueda decirme no y me haga otra propuesta. El reto será llegar a un punto intermedio donde se cuiden las necesidades de todos. “¿Podrías hacerlo?”, “¿Sería posible para ti?”, “¿Cómo ves sí tú?”, “¿Tendrías algún problema en?”, en lugar de, “Quiero que tú”… 

Peticiones vs. exigencias. Existe una gran diferencia entre pedir y exigir. Por lo general, cuando las personas escuchamos una exigencia generalmente respondemos retirándonos, no accediendo a ella o haciéndolo a disgusto. Nuestras peticiones serán recibidas como exigencias, cuando los demás creen que serán culpables o castigados si no acceden a ellas. 

El modelo de CNV nos explica que cuando pedimos algo importante para nosotros,  conviene unir la petición a los hechos, sentimientos y necesidades que nos motivan. De esta forma, estaremos dando la información necesaria para que se entienda el motivo por el que hacemos aquella petición, y evitaremos que se malinterprete y se vea como una exigencia. 

Por el contrario, si hacemos la petición directamente sin expresar qué aspecto queremos cuidar (nuestras necesidades) estaremos facilitando que la otra persona reciba la petición como una imposición, aunque no sea esta nuestra intención. 

Cuando los demás tienen la certeza de que nos importa la calidad de la relación y que nos interesa que se satisfagan las necesidades de todos (no sólo la nuestra), estaremos estableciendo relaciones basadas en la honestidad y en la empatía.

Recursos útiles: 

Recordar las características de una petición eficaz: dirigida a alguien en particular, concreta, realizable, evaluable, en positivo.

Espero que la lectura de este artículo te anime a profundizar en esta poderosa forma de comunicar, que te ayudará  a generar y mantener relaciones más armoniosas. Con paciencia y práctica, aprenderás a identificar tus necesidades y las necesidades de los demás, los sentimientos que las acompañan y hacer peticiones en el momento y de la forma adecuada. De esta manera, podrás conseguir una comunicación auténtica y enriquecedora para todos. 

Bibliografía: 

Comunicación No Violenta. Un Lenguaje de Vida, Marshall Rosenberg

El sorprendente propósito de la rabia, Marshall Rosenberg

Resolver los conflictos con la Comunicación NoViolenta, Marshall Rosenberg.

Educar a los niños desde el corazón, Marshall Rosenberg

Ser padres según la comunicación NoViolenta, Marshall Rosenberg

Ser paz  en un mundo de conflicto, Marshall Rosenberg


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