• Autora: Lorena Alonso Llácer. Doctora en psicología
  • Categoría: Crecimiento personal y transformación
  • Palabras Clave: resistencia, resiliencia, trauma, dolor, sufrimiento, esperanza, compasión, proceso, sanación, resiliencia generativa, resiliencia compasiva

La palabra resiliencia en realidad es una palabra que nos lleva a la esperanza. Viene del verbo resilir y, para mí, es importante diferenciar la resistencia de la resiliencia. Podríamos decir que una persona es resistente en la medida en que le suceden eventos dolorosos y traumáticos a lo largo de la vida, y va generando capas y capas de defensas, que hacen que tenga una fortaleza dura, como si fuera una roca. Entonces, esto le permite a esa persona resistir, pero el resistir no es indicativo de hacer procesos. 

En realidad, resistir significa que durante un tiempo la persona no se rompe, aunque en algún momento se resquebrajará. 

En cambio, la resiliencia va de la mano del adentramiento en el trauma, es decir, para hablar de resiliencia, primero tenemos que sentir el dolor de la experiencia que estemos atravesando o que hayamos atravesado. El dolor de la pérdida, el dolor del trauma, el dolor de aquello que te ha roto en algún momento de tu vida. Y es ahí cuando buceas en ese dolor, cuando te sumerges en ese dolor, cuando haces proceso con ese dolor; entonces, es en ese punto, donde a través de una mirada compasiva surge esa resiliencia. 

A mí me ayuda mucho la metáfora del ave Fénix. Esta ave primeramente se hace cenizas para luego resurgir. Para mí, las cenizas simbolizan muchas veces el tocar fondo, el permitirnos sentir el dolor, el vacío, la tristeza, el miedo, la vergüenza. Es decir, poder tocar todas estas experiencias, todas estas emociones, percepciones, sensaciones que vivimos en nuestro interior, que tienen que ver con nuestra herida. Y cuando tocamos esa herida, cuando tocamos ese dolor, desde esa compasión, que tiene que ver con mirarse con bondad precisamente porque estoy sufriendo, voy a tomar consciencia de lo que necesito, precisamente porque sufro, voy a proveerme de aquello que necesito, voy a automotivarme, y voy a protegerme.

Cuando surge una mirada compasiva que, de alguna manera, muchas veces resulta fácil proyectarla hacia fuera, hacia otros, pero no tanto a uno mismo; cuando llevas esa mirada hacia ti, y puedes cuidarte así, con esta mirada de amor y compasión, es ahí dónde surge el ave fénix, dónde puedes resilir, donde surge la resiliencia. Es decir, no podemos hablar de resiliencia sin tocar el dolor. 

Es muy importante diferenciar resistir, de resilir; resistencia de resiliencia

En mi experiencia, durante mucho tiempo he resistido muchas cosas. Mi lema en el pasado era no mirar hacia atrás, ni para coger impulso, mirar únicamente hacia delante. Hasta que un día me rompí. Apareció en mi vida una experiencia de sufrimiento, que me enseñó mucho, fue una gran maestra. Esta experiencia fue un trastorno de pánico. De esto hace ya aproximadamente 20 años. En ese momento de mi vida fui consciente de que ese trastorno era una señal para hacer una parada en el camino, mirar el pasado y bucear en todas aquellas experiencias que me habían ido dañando desde la más tierna infancia, a lo largo de mi vida, y que yo me había tirado a las espaldas, llenando la mochila de un gran sufrimiento que no me había atrevido a mirar de frente, sin procesar nada. 

Estaba en modo supervivencia, simplemente resistiendo, pero no estaba conectando conmigo de forma real, ni generando una conexión para sanar de verdad. Simplemente viví en modo supervivencia, creando capas y capas de defensa que lo único que hicieron fue congelar el trauma, hasta que apareció el síntoma que fue la salvación para adentrarme en mi dolor y desde ahí poder generar nuevas conexiones.

En ese momento de mi vida aprendí que solamente hay una forma de sanar el dolor, y es transitarlo. Allí aprendí a diferenciar entre resistir y resilir.

Vivimos en una sociedad que nos enseña a evitar el dolor a toda costa pero, en realidad, el dolor es necesario, es parte de la vida. El dolor nos humaniza, el dolor nos hace compasivos, nos permite empatizar con el sufrimiento de otros seres, nos conecta con lo más profundo de nosotros para, de alguna manera, dar al mundo algo valioso, que tiene que ver con nuestra verdadera misión, nuestra verdadera esencia.

A todo esto le podemos llamar resiliencia generativa, es decir esa resiliencia que permite generar nuevas perspectivas, nuevas formas de vida, nuevas formas de estar en el mundo, nuevas conexiones en nuestro cerebro. 

Para mí la llave maestra es, sin duda alguna, la compasión. La compasión es como una cirugía: duele, ya que el proceso de compasión es doloroso, pero cura. Otra metáfora es la de la herida física, a la que echas agua oxigenada, que escuece, pero cura.

Ese es el bálsamo de la compasión: duele, cuando acercamos la compasión a nuestras heridas, pero cicatriza.

Esa cicatrización para mí también es el ejemplo de la resiliencia, esas heridas cicatrizadas, son la propia resiliencia. Es como lo que expresan en la filosofía Oriental, de esos jarrones rotos que son pegados con hilos dorados, y que luego tienen más valor. 

Las personas rotas, que han hecho el proceso de sanación desde la compasión, tienen mucho más valor, como esos jarrones pegados con oro

Esas personas han tocado el dolor de las llamas del infierno, el dolor de un gran sufrimiento, procesos de ira, de rencor, de odio, de vergüenza, de culpa. Han tocado todos esos infiernos, y luego han podido resurgir a través del amor y la compasión a estados mentales sublimes, donde han podido conectar con el perdón, el amor y la compasión.

Para que surja la resiliencia, el antídoto es la compasión. No hay resiliencia sin sufrimiento, ni resiliencia sin compasión.

¿Cómo puedes resilir en tu día a día? ¿Qué actitudes, pensamientos, acciones son fuente de resilencia para ti? 

Ahí te dejo estas preguntas para que puedas conectar con tu sabiduría innata y así acceder a la fuente de la resiliencia compasiva.

Lorena Alonso Llácer

Doctora en psicología

Psicóloga general sanitaria

Experta en psicooncología y cuidados paliativos

Especializada en psicoterapia contemplativa y en EMDR 


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